Ésto último es debido a que un sistema de correo está en realidad compuesto no por uno sino por varios programas o sistemas que interactúan entre sí, completando y complementando sus funciones para dar lugar al sistema de correo electrónico como lo conocemos hoy: eficiente, robusto, sencillo si se sabe comprender...
Esta división de un sistema en pequeños subsistemas que cumplen funciones específicas es en realidad producto de la filosofía en sistemas como Unix de hacer las cosas bien y una sola vez. Así, por ejemplo el sistema que entrega el correo electrónico se dedica única y exclusivamente a eso, especializándose en ello y con eso no embotando su propio código fuente con funcionalidades para las que existen otros programas especializados, como el sistema que se encarga de obtener el correo a leer, o el que lo envía...
Un sistema de correo puede, en términos generales, dividirse en 3 partes principales, a saber, de afuera hacia adentro: